¿ ES POSIBLE COMPRENDER EL DIBUJO INFANTIL ? (7)

Uno de los momentos mas emocionantes, como padres de familia es lograr presenciar la aparición de los primeros trazos intentando representar la figura humana en los dibujos de nuestros niños. Este proceso ocurre entre los 18 meses y los 4 años de edad.

Muchos pensamos que este proceso es fácil para el niño, desconociendo los complejos mecanismos que allí se ponen en juego. A esto se añade el afán de los adultos por que el niño “dibuje como adulto”.
Existen 3 procesos que debemos considerar cuando observamos el dibujo de un niño:
1- El estilo:
Ya en las líneas o trazos, rayas o rayones y puntos agrupados en conjuntos (incomprensibles para nosotros como adultos) está en germen una manera única y personal de ver las cosas, la cual se irá decantando gradualmente a medida que los dibujos van adquiriendo semejanzas con el mundo externo e interno del niño.
En cada “garabato” hay un esfuerzo descomunal de organización en el cual el niño intenta poner orden tanto a las emociones (mundo interno del niño) que quiere plasmar en el papel, como a los trazos aparentemente arbitrarios que está dibujando.
2- El significado:
Poco a poco va asignándoles a las formas realizadas sentidos, que al comienzo son arbitrarios pero luego se vuelven reales por el parecido que el mismo va encontrando gracias a su medio familiar y social.

 


3- La intención comunicativa:
Siempre existe un deseo o intención, inconsciente al comienzo, de asombro ante sus propios logros gráficos, pero con el tiempo y de manera consciente, exponen orgullosamente lo que son capaces de realizar en sus obras.

 

 

Los 3 procesos mencionados anteriormente, no serían posibles si no estuvieran dirigidos sabiamente por dos (2) necesidades naturales básicas del cerebro: la expansión o capacidad de explorar, y la concentración o búsqueda de estabilidad.
A- La expansión:
Desde los primeros 18 meses aparecen los garabatos con grafías de barridos. Trazos amplios que se extienden hacia afuera (izquierda-derecha, derecha-izquierda, arriba-abajo, abajo-arriba).
B- La concentración:
Simultáneamente aparecen formas curvadas en el intento de encerrar. Los trazos se aprietan, se reúnen formando nudos, buscando seguridad y estabilidad.
Es decir, por un lado los trazos se expanden en el espacio del dibujo, y por otro se concentran en nudos para precisar formas.

 

 

 

Como resultado, la evolución de la habilidad manual infantil permite: control de la velocidad (lento y rápido), de movimientos (dirección y desplazamientos), rotación controlada de la muñeca con la ayuda del dedo pulgar hasta fragmentar el trazo (incluye frenar), modular (construye unidades curvadas) y controlar el inicio de los trazos (elige puntos de partida).

 

Todo esto facilita competencias cada vez más complejas hasta llegar a crear unidades cerradas (cuadrados, círculos, óvalos, trapecios), que permiten diferenciar un adentro y un afuera.
Las formas cerradas permiten experimentar dentro de sus interiores. El niño por sí mismo, relaciona lo que observa en los rostros de las personas cercanas, con determinados trazos situados dentro de un óvalo. Y así comienza la primera aventura más importante de la vida de un niño : la cara de alguien. Después vendrán los miembros restantes del cuerpo.
Debido a la complejidad del tema poco a poco iremos haciendo claridad sobre este mundo del dibujo de los niños.

NOTA. Aquellas personas que coleccionen dibujos de sus niños debidamente referenciados (día, mes y año) durante un período de tiempo apreciable (condición para poder adentrarnos como adultos en el mundo de la acción gráfica de los niños), pueden comunicarse internamente con nuestro blog, y si lo quieren, enviar los trabajos para ser observados y presentados en nuevas entregas de esta publicación.

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