COMO COMPRENDER EL DIBUJO INFANTIL (4)

                                                                        

Como comprender el dibujo infantil (4) es un intento explicativo de cómo se efectúa la construcción gráfica infantil apenas se está investigando, y este es una interpretación libre, basado en Luisa M. Martínez (Licenciada en Bellas Artes y Doctora en Pedagogía) y que no responsabiliza a dicha autora.

 

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BELLALUZ GUTIERREZ-Dibujo infantil realizado en 1979 (4 años y medio de edad)

 

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BELLALUZ GUTIERREZ – Dibujo realizado en 1980 ( 6 años de edad)

 

 

Antes que todo, este interés de indagación debe implicar una comunicación ininterrumpida con el niño, ya sea como docente, padre de familia o familiar. Una compenetración continua  por lo menos hasta los 7 años de edad, para encontrar resultados que satisfagan nuestro afán por la aparición de la figuración humana.

Exige, y aquí está la problemática básica: archivar todo dibujo que haga el niño, fecharlo y anotar cualquier comentario explicativo del niño o sucesos que consideremos incidentes en el dibujo.

 

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BELLALUZ GUTIERREZ – Dibujo realizado en 1983 (9 años de edad)

No exigir  resultados  al niño.

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BELLALUZ GUTIERREZ – Dibujo elaborado en 1988 ( 14 años de edad)

El diálogo con el niño debe   ir parejo a su desarrollo madurativo.

 

Al comienzo (1 y ½ años aprox.) debemos admirar sus primeros trazos en lo grandioso que realmente son tanto para él como para nosotros, hablarle, preguntarle lo relacionado con su capacidad de reconocer  objetos, cosas eventos, situaciones –  de acuerdo a su desarrollo cognitivo; después de los 7 años la situación de destrezas cognitivas sube a otro plano.

Como lenguaje,  diferente al lenguaje fonético y escrito, la capacidad de representación  gráfica infantil no se aprende, corresponde a formas visuales del pensamiento simbólico espontáneo, y no se sujeta a normas que no sean las de su propia lógica  mental.

La especie humana,  en su cerebro, posee  la capacidad de abstracción en imágenes con carácter predictivo para la supervivencia (R. Llinas), de tal forma que  el niño con su mente, es impulsado por dos tendencias que se oponen y se complementan al tiempo: Estabilidad y Progresión.

La estabilidad, como búsqueda de sentido a sus experiencias con el mundo  instaura una  permanencia de formas visuales generadas como  producto de sí mismo, en un  mundo complejo, ajeno y cambiante. La progresión,  reafirma su  ”Yo”  y la autoconciencia de ser “autor de grafías” tejiendo a voluntad simbolizaciones gráficas que reflejan su  evolución cognitiva, estética y afectiva,  de acuerdo a su respectivo desarrollo  madurativo.

La profundización en el sistema requerirá mucha atención a la producción de los niños  porque este se constituirá en un enorme tesoro  cognitivo, estético, artístico  y  afectivo del  futuro.

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